Consulta por correo
Para temas editoriales, cobertura de torneos o talleres, escribinos a info@olamidey.com. Respondemos en un máximo de dos días hábiles.
contact.htmlCada crónica, torneo o taller que cubrimos sigue un orden claro: escuchar a la comunidad, documentar lo que pasa y devolver una nota que sirva para algo. Estos son los resultados concretos que podés esperar.
Tu proyecto o liga aparece con nombre propio, con los datos de la cancha, el barrio y las personas que lo sostienen. No hacemos notas genéricas sobre "la juventud": hablamos de tu equipo, tu mural o tu taller.
La cobertura se coordina con los tiempos reales de cada comunidad. Si el torneo se juega los sábados a la mañana, la nota sale el lunes siguiente, con fotos del partido y declaraciones de los protagonistas.
Sumamos contexto federal: comparamos tu experiencia con otras iniciativas de San Luis, Mendoza o el conurbano, para que la nota no quede aislada y sirva como referencia para otros grupos.
El material se edita en un lenguaje directo, sin tecnicismos ni relleno. Si es una crónica de arte urbano, describimos la técnica y el mensaje; si es deporte formativo, explicamos la tabla, los goleadores y el próximo encuentro.
Publicamos con créditos claros: fotógrafo, redactor y colaboradores. Así cada persona que participó puede compartir la nota sabiendo que su trabajo está reconocido.
El proceso de producción de Olamidey Diario sigue una secuencia clara: desde la detección de una historia en un torneo o taller hasta su publicación federal. Cada etapa tiene plazos, responsables y criterios de edición que respetan la voz de los protagonistas.
Identificamos ligas estudiantiles, talleres de arte urbano y proyectos juveniles en cada provincia. El equipo de redacción contacta a organizadores, docentes y referentes barriales para confirmar datos antes de proponer una nota.
La historia pasa por una reunión de pauta donde se definen el ángulo, las fuentes y los recursos necesarios. Se priorizan crónicas con acceso directo a protagonistas y material fotográfico propio, sin depender de agencias.
El cronista asiste a los partidos, talleres o encuentros para registrar testimonios, imágenes y contexto. La observación directa es la base de cada nota: no escribimos sobre lo que no vimos ni escuchamos en persona.
Cada texto pasa por dos revisiones: una de estilo y otra de datos. Se contrastan nombres, fechas y resultados con las fuentes originales. Los errores se corrigen antes de la publicación, no después.
La crónica se publica con su galería de imágenes y enlaces a los proyectos mencionados. A los treinta días, el equipo consulta a los protagonistas para registrar el impacto real de la nota en sus comunidades.
Cada historia queda documentada en un archivo interno con los contactos, las fotos y las lecciones del proceso. Ese material alimenta futuras coberturas y evita repetir errores de logística o enfoque.